Género: Romance
Fandom: Devil May Cry
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31 de diciembre.
Lo odio. Siempre fue de mis fechas menos favoritas, junto con su consecutivo 1 de enero. Nunca lo dije ni lo pienso
decir, pero cercana a esa fecha Arkham sacrifico a mi madre para obtener esos
espeluznantes poderes demoníacos Después de eso, nada bueno me ha pasado cerca
de las fiestas y dudo que pueda llegar a ocurrir. Aunque últimamente mi vida no
esta tan mal, creo. Ya no estoy tan
triste y mi venganza esta conclusa. Y tengo a Dante. Bueno, se podría decir que
sí. Él es mi amigo y lo quiero como tal.
Exactamente.
Mi celular suena trayéndome de nuevo a la realidad,
sacándome de una maraña de pensamientos que no quiero tener. Suspiro y reviso
la pantalla para ver quién es el ángel que me salva de mi auto tortura.
Increíble, esta es obra de un demonio y no cualquiera. Es
él.
-Dime exactamente qué
es lo que quieres- Le pregunto precipitadamente sin darle oportunidad de hablar.
-Bueno, solo quería
verte reaccionar, sacarte de esa nube en la que estabas volando y preguntarte
algo-. Su voz suena con toques de burla y algo más que no logro descifrar.
-¿Cómo sabes que
estaba distraída?- Asombroso. ¿Ahora puede saber que estoy haciendo en cada
momento? Carajo.
-Puede ser que me
ayude el hecho de que te estoy viendo. Gira tu cabeza a la izquierda-
Presiono el botón de “finalizar llamada” y un escalofríos me recorre de pies a
cabeza.
Miro a la dirección que me indico y observo ese panorama tan
irónico con el que me encuentro: Una hermosa plaza con decenas de niños jugando
y sonriendo, un cielo despejado con un radiante sol que ilumina todo y una
corriente de aire que parece llevarse todas las penas y males con ella; por
otro lado, una motocicleta Harley digna de un pandillero y un hombre con pinta
de veintitantos años con campera de cuero, musculoso y con cara de “chico
malo”.
Me levanto de la banca donde estaba y camino hacía él.
Posiciono mi vista en esos enormes ojos azules y me quedo dubitativa. Me regala
una mueca para el costado y ya se puede sentir todo el ambiente romántico digno
de las películas para adolescentes con las hormonas arriba. Solo faltaba que le
salte en los brazos y le diga que lo quería. Ni de puta madre.
-¿Cómo carajos sabías
donde estaba?- Oh, Lady eres excelente en esto de arruinar los momentos.
Cada día estoy más orgullosa de mi misma. Hace tiempo que ya me dije a mi misma
que no caería en sus garras, que yo era más fuerte y que solo es un amigo. No
pienso cambiar de opinión. Me cruzo de brazos y escucho un suspiro proveniente
de Dante.
-Estaba aburrido, salí
a pasear y a comer helado. Solo te encontré-. Otra vez ese extraño tono.
Realmente no comprendo a que viene, pero es claro que si le pregunto no
obtendré nada.
-Bueno. Ya viniste, ya
me viste. Ahora vete. Sinceramente no creo que tengas mucho que hacer por acá-.
No es que quiera actuar brusca, pero no ando de buen humor hoy.
-No seas así. Hoy
supuestamente es un día de fiesta, ¿no? Ya que estoy acá, qué te parece si
vamos a casa a tomar unas cervezas y festejar a nuestra manera-. Levanto
una ceja y no aparto mis ojos de los suyos. ¿A qué juegas?
-Tu manera es sexo,
alcohol y rock ‘n’ roll. Ni sueñes que haré lo primero-. Exhalo un leve “ya
que” y me subo a la moto. –Pero creo que
unas cervezas me vendrían de maravilla. ¿Manejo yo?- No puedo decirlo con
precisión pero creo que algo parecido a una pequeña sonrisa se esbozo en mi
cara.
-Sigue soñando,
hermosa-. Se sienta delante de mí y se pone en marcha. De repente, siento
que aumenta la velocidad, sin dejarme otra alternativa más que sujetarme de su
cintura para no caerme. Hijo de puta. Un
día va a matarme si sigo viajando con él.
Al cabo de 10 minutos, comienza a ir más lento. Estamos a
unas cuadras del Devil May Cry. Cuando finalmente frena, bajo de la moto,
acomodo mi ropa y mi pelo, y me dirijo dentro. Examino el lugar en cuestión de
segundo, misma mugre y desorden de siempre, y me tiro en el sillón.
Dante entra, luego de acomodar la moto y me mira. El
teléfono suena rompiendo el silencio y él se acerca, a paso vago, a contestar.
-Hola… sí… está bien…
hasta luego-. Su voz suena despreocupada. Deja el aparato en su lugar, se
quita la campera y la deja en la percha, quedándose solo con la remera negra.
Se sienta detrás de su escritorio y comienza a comer una porción de pizza que
había ahí arriba. –Era Trish. Dijo que
tenía un encargo en el otro lado de la ciudad y no podía venir-. Y vuelve a
su mundo como si nada, esperando a que yo conteste.
-Oh, es una pena. ¿Entonces
la pasaremos solos?- Tonta. Graso error. ¿Cuántas veces tenes que pensar lo
que dices antes de que salga de tu puta boca? ¿Acaso no entiendes que si
prendes un fósforo cerca de Dante, él seguro explota? Bueno, ni siquiera sé
porqué me pongo a pensar esto. Oh, no. El barullo en mi mente ha vuelto. No es
buen momento. No podre pensar bien y mi
vida depende de mis pensamientos.
Tranquilamente, deja la porción a medio comer en la caja y
se levanta. No quita sus ojos de mí en ningún momento. Me siento un poco
intimidada, pequeña. Sé que algo va a venir pero no sé bien qué es. A pasos
lentos y perezosos, alcanza mi posición y queda justo frente a mi persona. Se
agacha, apoyando sus manos en el respaldo detrás de mí y deja su cara a
centímetros de la mía. Baja un poco su cabeza y su respiración choca contra mi
nuca. Comienzo a ponerme tensa. Intento decir algo, pero solo salen balbuceos
incoherentes de mí. Cierro mis manos en puños y mi respiración comienza a
irregularizarse. Un acaloramiento se hace presente en mi rostro y sé que me
estoy sonrojando. No puedo ni pestañear.
-Da… Dante-.
Intento retraerme y tirar mi cabeza un poco más atrás, mientras digo esto, pero
el respaldo del sillón me lo impide. Con un susurro bajo y bastante sensual, él me caya. Poco a poco, se acerca a mí y sus
labios rosan los míos con la pronunciación de unas palabras: -Bajaste la guardia, preciosa. Ya te hubiera
besado. Esta vez no pudiste conmigo, pero no soy tan previsible-. Trago
grueso y él me suelta. En cuanto se levanta y mueve un paso de mí, salto del
sofá. Balbuceo una disculpa, excusándome para irme, mientras me acomodo la
pollera que se me levanto levemente durante la inoportuna escena con Dante y emprendo la marcha a la gran puerta.
¿Qué me está pasando? Ese dolor interno ha vuelto. Esto ya
me ha ocurrido una vez: Poco después de mi casi
beso con Dante en la biblioteca de la Temen-Ni-Gru, comencé a sentir un vació y un dolor en el pecho. Era muy intenso, pero al estar tan concentrada en
los acontecimientos preferí reprimirlos. Al parecer salieron a flote de nuevo.
Antes de que logre agarrar la puerta para abrirla, su mano
me detiene.
-¿A dónde crees que
vas? Son casi las doce-. Desafío, determinación y un
esta-vez-no-dejaré-que-te-marches se pueden apreciar en su voz.
-Estoy cansada.
Enserio, debo irme-. Remarque a propósito la palabra “debo” con la
esperanza de que por fin entienda. Pero al parecer no lo hará. ¿Qué esperaba?
-Porque sí. Las cosas
no son así, no pueden ser así-. Una pequeña lágrima va a salir de mi ojo
pero logro contenerla durante dos segundos antes de que surque un recorrido en
mi mejilla. Ahora entiendo todo. El vacío el dolor y la desesperación cuando
lo veía pelear. Arriesgaba su vida y yo me sentía mal por ello. No es que
estaba mal porque era mi amigo, o a lo sumo podría llegar a ser un hermano que
dio su vida para ayudarme cuando más lo necesitaba. Aunque, en realidad, nos
ayudamos mutuamente. Yo sufría tanto por el hecho de que no quería imaginarme
un mundo sin él. No quiero un mundo sin sus groserías, insinuaciones, pretensiones,
brutalidades y poca responsabilidad. Yo quiero que siempre este a mi lado.
Pero, ¿por qué es que cada vez que se me acercaba yo lo alejaba como si mi vida
dependiera de eso? Muy fácil. Todo es para no volverme dependiente de él. No
quiero ser de esas princesas que le deben su vida a un soso héroe. ¡No! Ella es
una guerrera de capa y espada. Ella lucha y mata. Vive y muere. Todos morimos,
inclusive los más duros. Él también lo hará. ¿Todo este dolor por eso? ¿Todo
para no tener que afrontar el hecho de que un día también se irá?
Hace muchos años, tras afrontar la muerte de mi madre, y
posteriormente, la de mi padre; yo me dije a mi misma que la muerte es un
camino natural y que no había que tener miedo. La muerte es sana. Nadie vive
para siempre, ni nadie quiere hacerlo. Ahora me encuentro en una encrucijada y
no sé cómo responder ante ella.
Su mano deja de antebrazo y abaja hasta mi mano. Sus ojos se
enternecen y me miran con cariño. Con su otra mano limpia la lagrima que surcó
mi cara. Me sonría y me dice: -Esto te
ocurre por pensar. Deberías ser más como yo-. Su voz llena de burla,
comprensión y aceptamiento me llena, y hace que yo le dedique una leve sonrisa.
-Yo no soy una
princesa a la que debes proteger. Yo soy fuerte-. Simples palabras que hace
mucho quería soltar.
-Ya veremos quién es
el que tome las riendas en la cama-.
Sus manos agarraron mi rostro y lo acercaron al de él. Su
aliento se mezclo con el mío poco antes de que nuestros labios se sellen. Una
mezcla de pizza, cerveza y helado de fresa me inundan los sentidos. Primero
lento, degustándonos; luego, intenso y apasionado.
Desde fuera se pudieron escuchar unas campanadas, doce en
total, anunciando el comienzo del próximo año.
-Esa fue la campana
del fin del recreo sentimentalista. Ahora viene mi parte favorita y me
encantaría mostrarte porque es que soy un especialista en el tema-. Sin más
que eso como aviso, me levanta del piso y sale disparado al dormitorio. Pude
escuchar ese tono en su voz nuevamente. No estoy totalmente segura, pero creo
que es amor o por lo menos le gusto. Estoy asustada. Soy novata con los
sentimientos pero creo que le correspondo.
Todavía no entiendo mucho de lo que paso ni el porqué de mis
actitudes. Lo único que proceso bien es que ahora, los primeros minutos de este
año nuevo, estoy en la cama con el hombre que ¿amo? Sí, que amo. Por el momento
prefiero dejar los pensamientos de lado y analizarlos en otro momento porque la puta madre este condenado es malditamente bueno en la cama y no quiero
perderme ningún segundo más. Si así es como comienzo el año, espero que esto
perdure por mucho tiempo… Porque, en realidad, todavía no le mostré todo lo que
yo puedo hacer.
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De mi videojuego favorito, Devil May Cry, surge este One Shot. Es romántico sí. No es la gran cosa, también. Pero es algo bonito, ¿no?
Diccionario:
-Arkham: Padre de Lady. Aparece en Devil May Cry 3.
-Devil May Cry: Negocio en donde Trabaja Dante. Él es cazador de demonios.
-Trish: Demonio de apariencia idéntica a la madre de Dante. Aparece en Devil May Cry.
-Temen-Ni-Gru: Torre que sirve de portal para conectar el mundo humano con el mundo demoníaco Aparece en Devil May Cry 3.
Espero que les haya gustado. Soy Pandita Gore. Nos vemos.~

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