miércoles, 27 de febrero de 2013

No confíes ni en tu sombra (Capitulo 4)

Título: No confíes ni en tu sombra
Género: Gore, drama
Fandom: Original

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Capitulo 4

Comencé a recorrer los oscuros callejones del barrio. Mi corazón latía con gran velocidad. Mis ojos me picaban y sé que los tengo inyectados en sangre. Estas posibles revelaciones me alteraron de una manera increíble, de la que nunca experimente. Mis sentidos se agudizan y el dolor que experimento en mi corazón aumenta. No me importa quién recibirá mi castigo, ya no me importa nada. Mi mente se nubla y no puedo pensar como corresponde. ¿Qué ocurre?

Me paro en una esquina y le sonrío a un lindo chico que pasa por allí. Él se acerca a mí y me sujeta del trasero.

-Hola, preciosa. ¿Quéres divertirte un rato?- Yo solo acerco mis labios a los de él y en cuanto están por tocarse, los separo. Le sujeto la mano y lo adentro más al callejón, donde nadie puede vernos. Pongo mis manos en sus hombros y lo empujo contra la pared. Sonrío y lo tiro hasta que queda sentado en el piso conmigo agachada enfrente. Siento locura en cada poro. Esto me gusta. Esto me encanta. Sujeto el cuchillo en alto y se lo clavo, limpiamente, en el centro del cráneo. No puedo evitarlo, estoy feliz. Lanzo una gruesa, loca y terrorífica carcajada que nunca termina. Me tiro en el piso y sigo riendo.

Pasan cinco minutos hasta que alguien me encuentra. Ya, para ese entonces, estoy llorando. El efecto de mi mal pasó y ahora estoy sufriendo. ¿Cómo puedo vivir así? El extraño se agacha y me abraza. Por la sorpresa, abro los ojos. Es Leon. Este chico está en todos lados. Lo miro con mucha extrañeza, y se da cuenta.

-Sabía que te iba a agarrar un ataque. No te preocupes. Te encontré porque te escuche reírte. Sabía que eras vos-. Abro la boca intentando decir algo, pero las palabras no me salen. ¿Cómo sabe tanto? Me soba la cabeza y suspira. –Te conozco desde el orfanato. Años de convivencia. No esperes que no sepa que estés pensando-. Bufo enojada e irritada por su capacidad de entrar en mi mente. Pero lo único que hace es levantarme con sus brazos, cual recién casados. Lo cual me molesta muchísimo. –Mañana encontrarán el cuerpo y mejor que nos vayamos antes de que nos encuentren a nosotros. Cierra los ojos y descansa. Lo de hace un rato pudo ser agotador-.

Y tiene razón. Cierro los ojos y no duro ni dos minutos más consiente. El mundo de los sueños me llama y yo cedo.

Esta vez no soñé nada. Despierto en los brazos de Leon, en mi cama. Estamos semisentados y yo tengo mi cabeza en su pecho. Abro los ojos y suelto un pequeño bostezo. Leon también abre sus ojos y me sonríe. Yo no puedo devolverle la sonrisa. Sigo triste por lo que ocurrió hoy. Hago un esfuerzo sobrehumano y me siento frente a él, abandonando el calor y la protección de sus brazos. Descubrí que me siento muy bien cuando estoy rodeada por ellos. Es algo que me gusta.

-Todo lo que me escribiste es verdad- Me suelta, sin más. Abro la boca intentando articular alguna palabra, pero él me caya de inmediato y vuelve a hablar. –Al parecer, cuando caíste del techo, te agarro una especie de amnesia y no fue hasta que hablamos que comenzaste a recordar algunas cosas-. Frunzo el ceño, señal de que todo eso lo deduje sola. –Bueno, bueno. Mira, yo entiendo por todo lo que pasaste. ¿Quieres que te cuente tu historia? ¿Tu familia, tus amigos?- Me agarra las manos y las aprieta con un poco de fuerza, sin lastimarme. Yo cierro los ojos con fuerza y asiento con la cabeza. –Esta no es una historia larga. Según la historia oficial, vos estabas escondida en un armario cuando dos ladrones entraron en tu casa y asesinaron a tus padres para robarles lo poco que tenían; pero eso es mentira, ellos te ataron en una silla y lo viste todo. Solo tenías ocho años. Se llevaron todo, lo único que te quedo fue ese peluche, de allí viene tu apodo. Cuando entraste al orfanato, días luego del suceso, no hablabas. Yo fui quien te saco tus primeras palabras luego de estar encerrada allí durante tres meses. Pasaste en total, casi cuatro años en el orfanato-. Cierra la boca y me mira a los ojos.

-Pero yo recuerdo el fuego. Mis padres murieron en un incendio. No hubo sangre, solo fuego-. Mi boca estaba media seca y mi voz no salía como yo quería. Él bajo la cabeza y luego me miro, con dolor.

-Creí que no recordarías eso. Pensé que serías más feliz si solo te contaba una parte. Los ladrones prendieron fuego tu casa. Se les hizo fácil. Era pura madera-. Mi garganta se cierra y leves imágenes se pasan por mi cabeza. El fuego, el dolor, como un bombero me sacó de allí. Me sostengo la cabeza con las manos, en un inútil intento de parar esas horrendas imágenes. Sangre frente a mí. Un hombre con ojos negros clavándole un cuchillo en la carótida a mi mamá real y otro hombre con ojos marrones claro pegándole un balazo a mi papá verdadero en el corazón. Una lágrima sale de mí, inconscientemente, y siento sus brazos alrededor mío.

Levanto la cabeza para mirarlo y mi mente se inunda de recuerdos de nosotros juntos. En el parque, en la biblioteca, en las habitaciones, en la cocina. Éramos íntimos amigos y ahora recuerdo que yo sentía más que amistad por él, pero que jamás se lo dije por miedo a lo que podía llegar a ocurrir. Su reacción, el hecho de que éramos muy chicos, por lo menos yo.

-¿Cuántos años tienes?- Sé que es una pregunta muy tonta, con respecto a todo lo que me está ocurriendo, pero no puedo detenerla y la formulo.

-Cumplí 18 hace dos meses-. Me sonríe y parece feliz. A lo mejor ve que algo de mi antigua yo volvió.

-Tengo sueño- Digo con un tono un poco infantil y me rasco el ojo derecho con el puño. –Pero antes, debo cambiarme-. Y salgo corriendo a la habitación de él. En cuanto vuelvo, tengo una remera negra de Green Day que es, claramente, varias tayas más grandes que yo. –Date la vuelta y no espíes- le digo y le guiño un ojo. Me obedece y me quito toda la ropa, dejándome solo con la interior. Me pongo la remera y corro a mi cama. –Párate- Le ordeno y me obedece. Quito la colcha y la sabana y le señalo, para que entre. Así, nos acostamos juntos y abrazados, como en los viejos tiempos.

-Así que recordaste que siempre me quitabas una remera para usarla de pijama- me susurra al oído y me da un beso en la mejilla. Me sonrojo, pero no me ve ya que la luz está apagada. Y así, nos quedamos dormidos. Felizmente dormidos.

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WoW! Cómo estoy últimamente. No es normal que escriba tanto tan seguido. Sí, sé que son más cortos pero es lo único que llega a mi cabeza hueca! xD Pero mejor así. Bueno, ¿ alguien pidió revelaciones? Acá las tienen :3
Y comenten, que no muerdo (mucho)!
Soy Pandita Gore, nos vemos~


lunes, 25 de febrero de 2013

No confíes ni en tu sombra (Capitulo 3)

Título: No confíes ni en tu sombra
Género: Gore, drama
Fandom: Original


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Capitulo 3

Luego de estos extraños acontecimientos, logro calmarme y decido dormir un rato para aclararme la mente. En cuanto me acuesto, mi mirada pasa por una repisa llena de mis libros y veo que hay algo que no corresponde. Allí, tranquilo, hay sentado un viejo peluche de una matrioska de piel blanca, pelo cobrizo claro y una mirada diferente mesclando el amor y el odio en un remolino de intriga y sin saber cómo salir de allí. Esa soy yo, tal cual. Me levanto a agarrarla y noto su contextura: Es un poco dura por fuera, pero te das cuenta de que por dentro es muy blanda. Sí, este peluche no puede ser más parecido a mí. Me vuelvo a tirar a la cama y cierro los ojos, abrazada a mi pequeño yo en forma de peluche. ¿De dónde abra salido? ¿La abra traído ese extraño Leon? ¿Qué tanto sabe de mí?

            Con la cabeza hecha un embrollo, cierro los ojos y me introduzco en el mundo de los sueños.

            De repente, me encuentro en una vieja casa. Estoy llorando, me duele mucho la mejilla. Un chico se acerca a mí y me abraza. Oh, es una versión más pequeña de Leon. Me seca las lágrimas que caen en mi mejilla y aumenta la presión de su abrazo, escondiendo mi cara en su pecho y me acaricia la cabeza.

            -Matry, ya saldremos de aquí. Esta noche nos vamos. Escuche que el Señor Gordo te va a hacer lo mismo que a las otras niñas y no quiero que quedes como ellas- Me dice en un susurro que solo yo puedo escuchar, mientras señala a un grupo de niñas alejadas de todo. En su cara se ve un gran sufrimiento y es como si sus almas no estuviesen en sus cuerpos.

Cierro los ojos y aparezco en una cama que no es la mía. ¿O sí? El pequeño Leon me agarra en brazos y comienza a correr en silencio. Se nota que él es un par de años más grande que yo. Me saca por la puerta de atrás y la lluvia nos empapa, pero no nos importa. Saca dos cuchillos de la parte de atrás y veo que son enormes. Me da uno a mí, me advierte que tenga cuidado y, aún en sus brazos, comienza a correr por los callejones. Se sube a un tejado y me baja. Nos estuvieron persiguiendo. Levanta el cuchillo para que lo vean y los amenaza. Estoy segura que cumplirá. Estamos a solo unos metros del piso y me alejo lo más posible del lugar de los acontecimientos. Veo como se tira sobre dos hombres corpulentos y les clava el gran cuchillo en la espalda a uno, al de remera negra. El de remera roja lo agarra de atrás y le clava un cúter en la espalda. La sangre comienza a hacerse presente y no puedo moverme. Con un poco de coraje, Leon le clava su arma al de remera roja justo en el corazón y lo gira. Está muerto y litros de sangre salen del cuerpo. Retira el cuchillo y el otro hombre lo tira al piso a él. Yo, asustada, camino para atrás, pero no veo el final y caigo al vacío de unos pocos metros. Lo último que escucho son los gritos de mi nombre y como el filo de algo corto piel, matando a alguien.

Me levanto sobresaltada de mi propia cama. Estoy abrazando muy fuerte al peluche y mi respiración es agitada. Al parecer estoy llorando. Me limpio la cara y me levanto. Ahora recuerdo algo. Sé que me levante del piso en un día lluvioso, no recordaba nada. Solo escuchaba unos gritos raros, que sé que era “Matry”, y muchas puteadas. Tenía miedo y salí corriendo. A las dos semanas, Mamá Lana me encontró. Oh, no puedo creerlo. ¿Fue real lo del sueño?

Agarro una hoja en blanco y escribo todo mi sueño. Abajo especifico que soñé esto y doble el papel en dos, y con una letra grande escribo “¿es esto real?”. Salgo de mi habitación y deslizo el papel bajo la puerta de Leon. Salgo corriendo, por si él decide salir a ver quién dejo eso ahí y me voy a la cocina. Agarro el cuchillo más grande que hay y lo escondo bajo mi remera. El “agujero negro” de mi corazón volvió y tengo que hacerlo desaparecer. 


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Holaa! Por fin termine un nuevo capitulo. ^^ Espero que lo disfruten.

           Soy Pandita Gore. Nos vemos~


Ella es mía

Título: Ella es mía
Género:  Romance/Comedia
Fandom: Harry Potter

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Abro los ojos con los primeros rayos del sol matutino. ¿Por qué no cerré la cortina anoche? Ah, cierto. Estábamos muy ocupados y ni cuenta nos dimos de este detalle. Intento darme vuelta para que el sol no me moleste, pero unos fuertes brazos no dejan que me mueva de donde estoy. Plan B. Escondo mi cara en su pecho y vuelvo a cerrar los ojos. Estas últimas semanas he estado más cansada que de costumbre. También he comido más y engorde un kilo o dos, no estoy segura.

            Siento una mirada sobre mí y levanto la cabeza. Sus ojos rebozan de amor y una sonrisa en sus labios me hace ver que la felicidad está acá, en sus brazos. Yo también sonrío y lo abrazo.

            -Hola- Le digo en un susurro y le doy un beso en el cachete.

            -Hola- Me dice con su voz gruesa y me da un beso en la comisura de los labios.

            Así es como comienza un simple juego de “beso va, beso viene” que dura un rato muy corto para mí. Cuando ya tenemos un poco de conciencia, decidimos levantarnos. Me pongo una remera de él, y él recurre a una bermuda que estaba tirada por allí, y decidimos ir a la cocina a desayunar. Elijo un poco de yogurt y unas tostadas, mientras que él se prepara un café y unas medialunas. Todo va perfecto hasta que tocan el timbre. Miro por la mirilla de la puerta y “oh, carajos” exclamo. Harry y Ron están fuera esperando para entrar. Me arreglo el pelo un poco y me bajo la camisa para cubrirme. Él me abraza de atrás y me pregunta qué es lo que está sucediendo.

            -Harry y Ron están afuera. Tienes que esconderte-. Estoy aterrorizada. Ellos no saben con quién salgo y no quiero que lo sepan. No me avergüenzo, pero no creo que aprueben mi relación y no quiero pelearme con ellos. A él lo amo, pero ellos son mis mejores amigos desde que son una chica.

            -¿Esos tontos? Déjalos. Haz como que no estás en casa- Dice y me sonríe pícaramente. Por un momento estoy tentada a hacerlo, pero no.

            -No les digas así. Corre a mi habitación y escóndete en el armario. No creo que te noten allí-. Le doy un beso en el cachete y con un “sí, señora” desaparece de la habitación. Suspiro y abro la puerta con mi mejor sonrisa falsa.

            -Hola, chicos. Pasen. ¿Qué cuentan?- Me saludan con la misma efusividad de siempre y me dicen que vienen a buscar los anuarios que se olvidaron el otro día aquí. Cierto. Hace dos semanas terminamos el secundario y, a los días, ellos pasaron a verme y se olvidaron los anuarios aquí. Par de tontos.

            Un foco me recuerda donde están guardados. Carajo, en el armario de mi habitación. Con otra de mis sonrisas les digo que los iré a buscar pero se nota en mi tono de voz que algo pasa.

            -Hermione, ¿te encuentras bien? Parece que estas rara hoy- Su mirada contiene una gran interrogante que no pienso resolver.
           
            -Ay, Harry, no seas tonto. Hoy estoy bien. Estoy perfectamente. Es solo que interrumpieron mi lectura- Digo poniendo una cara muy típica en mi. Ellos solo pronuncian un asentimiento y se sientan en las sillas. Agradezco en silencio y me dirijo a mi habitación en busca de los libros olvidados. En cuanto abro la puerta, me sorprendo al verlo a él tirado en mi cama con mi anuario abierto y los otros dos a sus pies.

            -Escuche toda la conversación. Increíble, sí que cambiaste en todos estos años, hermosa- Pronuncia. Pues claro, no solo mi cuerpo cambio a mejor al desarrollarse sino que mi rostro paso a parecerse más al de una mujer.

            -Tonto, podrían haber entrado y te hubiesen visto-. Le miro con reproche y me acerco para agarrar los anuarios. En eso, escucho como la puerta de atrás hace un ruido y siento una corriente de viento en mis piernas. Genial, el viento abrió la puerta. En cuanto tengo los libros en la mano, él se me acerca. Me abraza y me besa. Yo, obviamente, le respondo el beso aunque esté un poco extrañado. Pero, en fin. Él me sigue besando hasta que nos separamos un poco y me da vuelta para que mi visión quede directamente en la puerta. Imagínense mi sorpresa al ver allí, como piedras, a mis dos mejores amigos. Están totalmente mudos por la situación. Y yo igual. No sabía que decir para explicarme, ni por qué debía explicarme de los que hacía. Por favor, soy una mujer adulta capaz de salir con quien quiera.

            -Hermione, ¿Draco Malfoy? ¿Enserio?- Ron no tenía palabras para esto.

            -De todos, no puedo creer que sea él-. Harry estaba igual que Ron.

            -Este. Yo. No sé qué decirles-. Realmente estoy muda. No me imagine nunca esta situación. Maldito Draco por armas semejante escenita, pero lo que hace a continuación es más increíble aún. Me quita los anuarios de la mano y se los tira a ambos, los empuja fuera de la habitación y les cierra la puerta en la cara.

            -Listo, ya tienen lo que quieren. Ahora váyanse. Ella es mía y quiero disfrutarla un rato- Les grita a través de la puerta de madera. Ambos sonreímos y esperamos a que la puerta de abajo se cierre, señal de que los chicos se fueron.

            -Entonces soy tuya, eh- Le sonrío y le planto un beso. Es hora de otra sesión de juegos. 

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He vuelto con una historia nueva~ Es corta por que es para un concurso y bueno, tenía que ser cortita -.- Pero espero que les gusta <3 Tengo un problema con el Dramione, es como prohibido y me encanta *-*
Bueno. Espero que les agrade por lo menos xD Prometo que comenzaré a trabajar en la continuación de "No confíes ni en tu sombra". Es solo que estoy corta de inspiración últimamente.

Bueno, Soy Pandita Gore. Nos Vemos~