Mostrando entradas con la etiqueta Drama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Drama. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de febrero de 2013

No confíes ni en tu sombra (Capitulo 4)

Título: No confíes ni en tu sombra
Género: Gore, drama
Fandom: Original

----------------------------------


Capitulo 4

Comencé a recorrer los oscuros callejones del barrio. Mi corazón latía con gran velocidad. Mis ojos me picaban y sé que los tengo inyectados en sangre. Estas posibles revelaciones me alteraron de una manera increíble, de la que nunca experimente. Mis sentidos se agudizan y el dolor que experimento en mi corazón aumenta. No me importa quién recibirá mi castigo, ya no me importa nada. Mi mente se nubla y no puedo pensar como corresponde. ¿Qué ocurre?

Me paro en una esquina y le sonrío a un lindo chico que pasa por allí. Él se acerca a mí y me sujeta del trasero.

-Hola, preciosa. ¿Quéres divertirte un rato?- Yo solo acerco mis labios a los de él y en cuanto están por tocarse, los separo. Le sujeto la mano y lo adentro más al callejón, donde nadie puede vernos. Pongo mis manos en sus hombros y lo empujo contra la pared. Sonrío y lo tiro hasta que queda sentado en el piso conmigo agachada enfrente. Siento locura en cada poro. Esto me gusta. Esto me encanta. Sujeto el cuchillo en alto y se lo clavo, limpiamente, en el centro del cráneo. No puedo evitarlo, estoy feliz. Lanzo una gruesa, loca y terrorífica carcajada que nunca termina. Me tiro en el piso y sigo riendo.

Pasan cinco minutos hasta que alguien me encuentra. Ya, para ese entonces, estoy llorando. El efecto de mi mal pasó y ahora estoy sufriendo. ¿Cómo puedo vivir así? El extraño se agacha y me abraza. Por la sorpresa, abro los ojos. Es Leon. Este chico está en todos lados. Lo miro con mucha extrañeza, y se da cuenta.

-Sabía que te iba a agarrar un ataque. No te preocupes. Te encontré porque te escuche reírte. Sabía que eras vos-. Abro la boca intentando decir algo, pero las palabras no me salen. ¿Cómo sabe tanto? Me soba la cabeza y suspira. –Te conozco desde el orfanato. Años de convivencia. No esperes que no sepa que estés pensando-. Bufo enojada e irritada por su capacidad de entrar en mi mente. Pero lo único que hace es levantarme con sus brazos, cual recién casados. Lo cual me molesta muchísimo. –Mañana encontrarán el cuerpo y mejor que nos vayamos antes de que nos encuentren a nosotros. Cierra los ojos y descansa. Lo de hace un rato pudo ser agotador-.

Y tiene razón. Cierro los ojos y no duro ni dos minutos más consiente. El mundo de los sueños me llama y yo cedo.

Esta vez no soñé nada. Despierto en los brazos de Leon, en mi cama. Estamos semisentados y yo tengo mi cabeza en su pecho. Abro los ojos y suelto un pequeño bostezo. Leon también abre sus ojos y me sonríe. Yo no puedo devolverle la sonrisa. Sigo triste por lo que ocurrió hoy. Hago un esfuerzo sobrehumano y me siento frente a él, abandonando el calor y la protección de sus brazos. Descubrí que me siento muy bien cuando estoy rodeada por ellos. Es algo que me gusta.

-Todo lo que me escribiste es verdad- Me suelta, sin más. Abro la boca intentando articular alguna palabra, pero él me caya de inmediato y vuelve a hablar. –Al parecer, cuando caíste del techo, te agarro una especie de amnesia y no fue hasta que hablamos que comenzaste a recordar algunas cosas-. Frunzo el ceño, señal de que todo eso lo deduje sola. –Bueno, bueno. Mira, yo entiendo por todo lo que pasaste. ¿Quieres que te cuente tu historia? ¿Tu familia, tus amigos?- Me agarra las manos y las aprieta con un poco de fuerza, sin lastimarme. Yo cierro los ojos con fuerza y asiento con la cabeza. –Esta no es una historia larga. Según la historia oficial, vos estabas escondida en un armario cuando dos ladrones entraron en tu casa y asesinaron a tus padres para robarles lo poco que tenían; pero eso es mentira, ellos te ataron en una silla y lo viste todo. Solo tenías ocho años. Se llevaron todo, lo único que te quedo fue ese peluche, de allí viene tu apodo. Cuando entraste al orfanato, días luego del suceso, no hablabas. Yo fui quien te saco tus primeras palabras luego de estar encerrada allí durante tres meses. Pasaste en total, casi cuatro años en el orfanato-. Cierra la boca y me mira a los ojos.

-Pero yo recuerdo el fuego. Mis padres murieron en un incendio. No hubo sangre, solo fuego-. Mi boca estaba media seca y mi voz no salía como yo quería. Él bajo la cabeza y luego me miro, con dolor.

-Creí que no recordarías eso. Pensé que serías más feliz si solo te contaba una parte. Los ladrones prendieron fuego tu casa. Se les hizo fácil. Era pura madera-. Mi garganta se cierra y leves imágenes se pasan por mi cabeza. El fuego, el dolor, como un bombero me sacó de allí. Me sostengo la cabeza con las manos, en un inútil intento de parar esas horrendas imágenes. Sangre frente a mí. Un hombre con ojos negros clavándole un cuchillo en la carótida a mi mamá real y otro hombre con ojos marrones claro pegándole un balazo a mi papá verdadero en el corazón. Una lágrima sale de mí, inconscientemente, y siento sus brazos alrededor mío.

Levanto la cabeza para mirarlo y mi mente se inunda de recuerdos de nosotros juntos. En el parque, en la biblioteca, en las habitaciones, en la cocina. Éramos íntimos amigos y ahora recuerdo que yo sentía más que amistad por él, pero que jamás se lo dije por miedo a lo que podía llegar a ocurrir. Su reacción, el hecho de que éramos muy chicos, por lo menos yo.

-¿Cuántos años tienes?- Sé que es una pregunta muy tonta, con respecto a todo lo que me está ocurriendo, pero no puedo detenerla y la formulo.

-Cumplí 18 hace dos meses-. Me sonríe y parece feliz. A lo mejor ve que algo de mi antigua yo volvió.

-Tengo sueño- Digo con un tono un poco infantil y me rasco el ojo derecho con el puño. –Pero antes, debo cambiarme-. Y salgo corriendo a la habitación de él. En cuanto vuelvo, tengo una remera negra de Green Day que es, claramente, varias tayas más grandes que yo. –Date la vuelta y no espíes- le digo y le guiño un ojo. Me obedece y me quito toda la ropa, dejándome solo con la interior. Me pongo la remera y corro a mi cama. –Párate- Le ordeno y me obedece. Quito la colcha y la sabana y le señalo, para que entre. Así, nos acostamos juntos y abrazados, como en los viejos tiempos.

-Así que recordaste que siempre me quitabas una remera para usarla de pijama- me susurra al oído y me da un beso en la mejilla. Me sonrojo, pero no me ve ya que la luz está apagada. Y así, nos quedamos dormidos. Felizmente dormidos.

----------------------------------

WoW! Cómo estoy últimamente. No es normal que escriba tanto tan seguido. Sí, sé que son más cortos pero es lo único que llega a mi cabeza hueca! xD Pero mejor así. Bueno, ¿ alguien pidió revelaciones? Acá las tienen :3
Y comenten, que no muerdo (mucho)!
Soy Pandita Gore, nos vemos~


lunes, 25 de febrero de 2013

No confíes ni en tu sombra (Capitulo 3)

Título: No confíes ni en tu sombra
Género: Gore, drama
Fandom: Original


----------------------------------




Capitulo 3

Luego de estos extraños acontecimientos, logro calmarme y decido dormir un rato para aclararme la mente. En cuanto me acuesto, mi mirada pasa por una repisa llena de mis libros y veo que hay algo que no corresponde. Allí, tranquilo, hay sentado un viejo peluche de una matrioska de piel blanca, pelo cobrizo claro y una mirada diferente mesclando el amor y el odio en un remolino de intriga y sin saber cómo salir de allí. Esa soy yo, tal cual. Me levanto a agarrarla y noto su contextura: Es un poco dura por fuera, pero te das cuenta de que por dentro es muy blanda. Sí, este peluche no puede ser más parecido a mí. Me vuelvo a tirar a la cama y cierro los ojos, abrazada a mi pequeño yo en forma de peluche. ¿De dónde abra salido? ¿La abra traído ese extraño Leon? ¿Qué tanto sabe de mí?

            Con la cabeza hecha un embrollo, cierro los ojos y me introduzco en el mundo de los sueños.

            De repente, me encuentro en una vieja casa. Estoy llorando, me duele mucho la mejilla. Un chico se acerca a mí y me abraza. Oh, es una versión más pequeña de Leon. Me seca las lágrimas que caen en mi mejilla y aumenta la presión de su abrazo, escondiendo mi cara en su pecho y me acaricia la cabeza.

            -Matry, ya saldremos de aquí. Esta noche nos vamos. Escuche que el Señor Gordo te va a hacer lo mismo que a las otras niñas y no quiero que quedes como ellas- Me dice en un susurro que solo yo puedo escuchar, mientras señala a un grupo de niñas alejadas de todo. En su cara se ve un gran sufrimiento y es como si sus almas no estuviesen en sus cuerpos.

Cierro los ojos y aparezco en una cama que no es la mía. ¿O sí? El pequeño Leon me agarra en brazos y comienza a correr en silencio. Se nota que él es un par de años más grande que yo. Me saca por la puerta de atrás y la lluvia nos empapa, pero no nos importa. Saca dos cuchillos de la parte de atrás y veo que son enormes. Me da uno a mí, me advierte que tenga cuidado y, aún en sus brazos, comienza a correr por los callejones. Se sube a un tejado y me baja. Nos estuvieron persiguiendo. Levanta el cuchillo para que lo vean y los amenaza. Estoy segura que cumplirá. Estamos a solo unos metros del piso y me alejo lo más posible del lugar de los acontecimientos. Veo como se tira sobre dos hombres corpulentos y les clava el gran cuchillo en la espalda a uno, al de remera negra. El de remera roja lo agarra de atrás y le clava un cúter en la espalda. La sangre comienza a hacerse presente y no puedo moverme. Con un poco de coraje, Leon le clava su arma al de remera roja justo en el corazón y lo gira. Está muerto y litros de sangre salen del cuerpo. Retira el cuchillo y el otro hombre lo tira al piso a él. Yo, asustada, camino para atrás, pero no veo el final y caigo al vacío de unos pocos metros. Lo último que escucho son los gritos de mi nombre y como el filo de algo corto piel, matando a alguien.

Me levanto sobresaltada de mi propia cama. Estoy abrazando muy fuerte al peluche y mi respiración es agitada. Al parecer estoy llorando. Me limpio la cara y me levanto. Ahora recuerdo algo. Sé que me levante del piso en un día lluvioso, no recordaba nada. Solo escuchaba unos gritos raros, que sé que era “Matry”, y muchas puteadas. Tenía miedo y salí corriendo. A las dos semanas, Mamá Lana me encontró. Oh, no puedo creerlo. ¿Fue real lo del sueño?

Agarro una hoja en blanco y escribo todo mi sueño. Abajo especifico que soñé esto y doble el papel en dos, y con una letra grande escribo “¿es esto real?”. Salgo de mi habitación y deslizo el papel bajo la puerta de Leon. Salgo corriendo, por si él decide salir a ver quién dejo eso ahí y me voy a la cocina. Agarro el cuchillo más grande que hay y lo escondo bajo mi remera. El “agujero negro” de mi corazón volvió y tengo que hacerlo desaparecer. 


----------------------------------

Holaa! Por fin termine un nuevo capitulo. ^^ Espero que lo disfruten.

           Soy Pandita Gore. Nos vemos~


miércoles, 6 de febrero de 2013

No confíes ni en tu sombra (Capítulo 2)

Título: No confíes ni en tu sombra
Género: Gore, drama
Fandom: Original

----------------------

Capitulo 2

Todo es tan surreal aquí. Sé que estoy soñando, pero es algo tan hermoso que en lo profundo de mi corazón quiero que sea real. Me acomodo en esa persona que, aunque no sé quién es, me abraza y no tengo miedo. Siento su calor y preocupación. Es lo que siempre he querido. Porque sé que esta persona me acepta siendo yo misma. Un momento. ¿Cómo es que sabe que yo soy diferente? Miro mis manos. Manchadas con el rojo de mis victimas. Miro mi bolsillo trasero, en donde encuentro un cuchillo. Comienzo a llorar, descontrolada. ¿Por qué? ¿Por qué? Una sola vez en mi vida quiero estar en paz conmigo misma. No quiero ser un animal. No quiero ser una asesina bañada en la sangre de todas aquellas personas que pasaron bajo mi cuchillo. Quiero ser como todo el resto, aunque sea en algunas cosas. Empujo a esa persona que me abraza, pero no me quiere soltar. Y presiono, y más, pero no logro nada.

Entonces despierto. Sigo estando atrapada entre los brazos de un desconocido. Y sigo sin poder liberarme. Acerca su boca a mi oído. Puedo sentir su respiración y agitación. Creo que me matará, o no sé. ¿Sabrá todo lo que he hecho? ¿Estará acá para eliminarme o para saldar una deuda?

-Tranquila, no voy a hacerte nada, Matry. Abre los ojos. Soy yo, Leon- Susurra. Nunca lo había escuchado hablar. Solo dijo unas pocas palabras frente de Mamá Lana, pero nada más. Aún sin dejarme libre, yo doy vuelta entre sus brazos para poder verlo cara a cara. Él sopla hacía arriba, corriendo su flequillo negro y me mira a los ojos. Tienen que ser únicos, nunca había visto ojos así. Son enormes y de un marrón claro con grandes manchas rojas. Hermosos. Me tranquilizo y suspiro. Cierro los ojos y agacho la cabeza.

-¿Qué quieres? ¿Acaso no sabes que es de mala educación entrar a la habitación de otra persona y molestarlo mientras duerme?- Abro los ojos de golpe y pongo mala cara. Posiciono mi mirada en él y no la saco más. Intento que todo el enfado que siento irradie en mí y él lo note. Pero parece que mucho no le importa.

-Sé lo que haces. Desde hace mucho tiempo. Pero te estás arriesgando mucho. Tienes que parar-. Bufo, resoplo y gruño. Su mirada se torna seria, mientras que transformo a la mía en infantil. Digo, para quitarle importancia a este muy serio asunto.

-No sé de qué me hablas. No hago nada malo-. Intento despistarlo. Pero no creo lograrlo. Sigue sin soltarme y esta posición me está molestando. Me estoy poniendo nerviosa e incómoda. Que no se acerque más, por favor.

Retira sus brazos del incomodo abrazo para sujetarme la cintura con una mano y, con la otra, agarrarme del mentón y acercase lentamente a mí. Mi respiración se acelera y cierro los ojos, de nuevo. Siento como mis mejillas se acaloran y me vuelvo loca. Creo que hiperventilaré. Esto es malo. Si no hubiese matado a aquel viejo verde, mi corazón estaría en su “agujero negro” y yo tendría ese “poder” para empujarlo y escapar. Incluso podría matarle si quisiera. Pero sin eso, solo soy una indefensa chica que no podría lastimar ni a una mosca. Si no fuera por mi “condición”, yo sería más buena que el pan.

Pasa la punta de su nariz por mi cuello y luego roza sus labios con los míos. Aprieto más fuerte mis ojos, intentando que este momento desparezca para siempre. No es que no me guste, es increíble pero no lo conozco y me da cosa. Incluso más por el hecho de que, creo, que sabe mi secreto.

Antes de sellar nuestros labios, él se separa unos escasos centímetros y comienza a reírse en voz baja y gutural. Inclusive se escucha sensual. Junta su frente con la mía y sonríe para medio costado.

-Nunca cambiaras, mi dulce Matryoshka-. Me mira a los ojos y siento que mi cara es un genuino tomate.

-¿Quién sos vos?- Hay algo acá que no me cierra. ¿Por qué me está hablando así? ¿Qué sabe sobre mí?

-¿No me recuerdas?- Su cara demuestra una total tristeza. –Yo te nombré con este apodo. Éramos amigos. ¿No recuerdas nada del orfanato?- Sus ojos se cristalizan y me mira con sumo dolor. –Nosotros somos iguales. Lo que vos sentís. Yo te ayudé los primeros días en que mostrabas tus síntomas-. Me tocó el corazón y suspira.

-¿Qué cosa?- Bueno, está bien, esto es totalmente loco. –Discúlpame, pero yo nunca estuve en un orfanato. Yo viví en la calle hasta que me encontró Mamá Lana. Estás loco-.

-¿Qué carajo? Nosotros huimos de allí porque nos maltrataban. Luego nos separamos por cosas del destino. Hace poco te encontré acá y vine a buscarte. Veo que ese golpe en la cabeza que te diste hace un tiempo te afecto-. Me soltó y bajó de la cama donde estábamos. Se rascó la nuca, se dio media vuelta y me miró con comprensión. –Seguís tan hermosa como siempre. Y con respecto al tema de los asesinatos, la próxima vez que sientas ese deseo en vos, llámame. Lo último que quiero es que termines muerta o peor. Aunque acá hay poco riesgo de que termines en prisión, siempre hay probabilidades, hermosa-.

Sin darme tiempo ni a respirar, salió de mi habitación y cerró la puerta. Como un rayo fugaz, un pensamiento cruzó mi mente. ¡Mis armas! No sé cuánto tiempo estuvo husmeando en mi habitación y por lo que dijo, quiere que deje de hacer esto. ¿Cuánto sabrá de mí? ¿Qué fue todo esto que me contó? ¿Por qué Mamá Lana nunca mencionó nada? ¿Sabrá algo? ¡La puta madre! Me está comenzando a doler la cabeza y presiento que ni mil ibuprofenos podrán calmarlo.

---------------------

¡Hola! Por fin volví con un nuevo capítulo de esta disparatada novela. Nuevo y sensual personaje, nuevas expectativas para Matryoshka y prometo que en el próximo capitulo habrá nuevas revelaciones (bien completas) y mucha, mucha sangre. 
Les recuerdo que pueden ir a visitar mis páginas en Facebook, Twitter y Deviantart que se encuentran en la barra de arriba. Podrán encontrar noticias y cositas que se me ocurran en el momento. 
Bueno, prometo traer nuevas historias,. originales o fandoms, y más capítulos de esta cosa. :3
Soy Pandita Gore. Nos Vemos~


domingo, 3 de febrero de 2013

Carta para Fionna, la humana

Título: Carta para Fionna, la humana.
Género: Drama, Romance.
Fandom: Adventure Time/Hora de Aventura
-----------------------------------

“Fionna:

            No tengo idea de donde comenzar. Cuando nos conocimos, nunca pensé que algo así ocurriría. Siempre tuve en claro mis puntos. Y más aun cuando se trata de estar cerca de los mortales. Con muchas dificultades nos volvimos mejores amigos. Peleando y riendo en muchas ocasiones. Pero me cuesta tenerte muy cerca de mí ya que, cuando mueras, no quiero sufrirlo. También pensé que podría morderte y convertirte en una de las mías. Sería increíble salir en la noche a ver la luna, sin que importe nada y nunca envejecer. Pero sería un egoísta al cederte conscientemente una maldición que arruinaría tu vida. No quiero que sufras lo mismo que yo.

            Ahora te estás pensando el porqué me preocupa tanto por una chica que solo es una amiga y nada más. La razón es muy sencilla. Es que… Me gustas. No, miento. Yo realmente te amo. Sí, lo sé. Acabo de arruinar nuestra amistad, pero no podía continuar mintiéndote. Mintiéndome.

            Esta noche me voy. No sé donde, pero no volveré. Igual, no creo que te importe. Dudo que luego de leer esto quieras volver a verme la cara. Tal vez.

            Siempre te amaré y aunque no sé si tú me corresponderás, no hay manera de que esto funcione.
                       
                                                                                                          Marshall Lee.”

            Gumball me pidió, esta mañana, encargarme de ir a buscar una piedra mágica con la que adornaría el castillo para un gran baile que estaba organizando. Supuestamente, Cake y yo volveríamos mañana en la tarde, ya que el lugar se encuentra muy alejado de aquí, pero algo pasó. Tuve un dolor fuerte en el pecho. Yo sabía que algo estaba o iba a pasar. No le conté a Cake sobre lo que presentí y en vez de quedarnos a dormir allí, corrimos de nuevo a Aaa. Con toda la suerte del mundo, llegamos al atardecer.

            En cuanto vi la puerta con un sobre pegado en ella, mis manos fueron más rápidas que mis ojos y no dudé un segundo en abrirlo. Leí con rapidez y terminé a los pocos segundos.

            -Cake, quédate aquí. Tengo algunas cosas que hacer-. Ella me miró de manera rara pero no dudo en hacer lo que le pedía. Sabía que yo le contaría luego.

            No sé cuanto corrí, pero en muy poco tiempo estaba en frente de la puerta de la casa de Marshall. Mis ojos se aguaron y no dude en comenzar a llorar. Esto era más fuerte que yo. Abrí la puerta, con carta en mano, y lo busqué a él con la mirada. Lo encontré guardando algunas cosas en una mochila. En cuanto se dio cuenta de que entre, se volteó.

            -Fionna, ¿qué haces acá? ¿Por qué lloras?- Levitó hasta estar junto a mí y me abrazó. Hundí mi cara en su pecho y me descargué. Unos minutos más tarde él me soltó y miró mi mano. –Lamento la carta, pero debes entender que no podía esconderlo por más tiempo-. Su voz estaba llena de tristeza y dolor. Ni siquiera podía mirarme a los ojos, esquivándome en cada momento. No puedo evitarlo. Agarro su rostro con mis manos y lo obligo a mirarme.

            -No quiero que te vayas, Marshy- Le digo y es toda la verdad-

            -No lo entiendes. No puedo estar más tiempo al lado tuyo como un amigo. Literalmente me dan ganas de matar a GumGay y al Flemitas cada vez que se acercan a vos-.

            -Tonto tenías que ser. Yo también te amo-. Tenía que decirlo. Es algo que hace mucho tiempo estaba escondiendo, pero no más. Quiero que algo pase entre nosotros y nunca termine. Quiero siempre estar junto a él.

            -No resultaría. Morirás, tarde o temprano lo harás-. Me observó con sus ojos de demonio y dijo de repente: -No tienes miedo a morir. ¿Por qué?- Realmente estaba sorprendido.

            -Porque quiero que me muerdas. Quiero no irme de tu lado y siempre estar juntos-. Me sonrojé por lo que dije, pero es algo que salió directamente de mi corazón.

            -¿Realmente quieres ver cómo pasa todo delante de tus ojos sin poder hacer nada? Verás como tus seres queridos se van y no podrás detenerlos-.

            -No me importa. Esto es lo que realmente quiero-. Poco a poco, nos vamos acercando hasta que terminamos por besarnos. Corto, pero perfecto. Más, incluso, de lo que alguna vez pude imaginar. –Pero tendrás que esperar unos años. Quiero crecer un poco más-. Le miro y sonrío.

            -Estuve esperando mil años por una chica como vos. Otros más no me harán daño, pero recuerda que ahora eres mía-. Me sonrojo y le beso en la punta de la nariz. Así, la noche término en risas y más de esos besos perfectos.

            Sinceramente, esto era algo con lo que soñaba desde hace algún tiempo. Todo es tan perfecto. Pero… ¿Y ahora cómo les digo a todos que estoy saliendo con quien siempre peleo y mi mejor amigo?
-----------------------------------

Holis~ He vuelto con este Fan Fic Fiolee. Sinceramente, estoy muy metida con esta pareja últimamente y me encanta♥ 

Bueno, aparte de esto quiero contar que estoy escribiendo el próximo capitulo de "No confíes ni en tu sombra" y que comenzaré un proyecto nuevo, o no tanto. Les cuento: Es hacer todas las historias que voy subiendo en formato PDF. Y se preguntarán "¿para qué lo quiero si acá lo puedo leer perfectamente?" Bueno, como sorpresa, en esos archivos van a encontrar ilustraciones originales de las historias, todo hecho por mi y seguramente a mano. 

Espero que les haya gustado todo. Soy Pandita Gore. Nos vemos~. 


jueves, 31 de enero de 2013

No confíes ni en tu sombra (Prologo + 1er Capitulo)


Título: No confíes ni en tu sombra
Género: Gore, drama
Fandom: Original
---------------------------------
Prologo

Hoy es mi cumpleaños doce. Estoy emocionada, pero a la vez muy inquieta y nerviosa. Vivo en los barrios más bajos que hay, pero soy feliz. Un poco. No lo he sido en mucho tiempo. No desde que mis padres fallecieron en un incendio, dejándome sola. He logrado anteponerme a la situación, pero siento que muy en mi interior hay un ardor. Siento un fuego que me recorre el pecho y acentúa su dolor en mi corazón. Pero no se preocupen, estoy bien. Siempre lo estoy. Salvo por un pequeño tema: No he dicho palabra desde que ocurrió el incidente. No lloré. Sufrí, pero nadie me vio.

Luego de todo, me quedé durmiendo en las calles durante tres días. Nadie me hablaba ni trataba bien, hasta que ella me dio un poco de pan y me saludo. Parece una señora agradable. Usualmente la gente no se fía de mí porque, aunque tengo solo once años, me dicen que tengo cara de mala. Pero no lo soy, solo estoy triste.

-Hola, mi amor, ¿te encuentras bien? ¿Porqué estas sola aquí? ¿Tienes donde quedarte?- Muchas preguntas, pero la agradable señora me sonreía. Yo solo moví la cabeza para ambos lados y escondí mi cara en mis manitos, pero ella me abrazó y dijo: “No te preocupes, yo te llevaré conmigo”. Y así fue como me mudé hace poco con Mamá Lana y Papá George. En un principio no confiaba en ellos, creía que me harían daño, pero luego supe que son unas personas amorosas y especiales. Estuve años sin hablar. No podía. Era como si mi garganta estuviese cerrada. Inclusive toda la familia aprendió lenguaje de señas para comunicarse conmigo.

En la casa éramos cinco personas. Aparte de los antes mencionados, incluyéndome, estaban Maya y Scott. Ellos eran mis “hermanos” mayores. Ambos tienen diecisiete años y son buenos conmigo. Los quiero mucho.

Durante unos años, todo estuvo excelente. Aunque yo seguía sin hablar, había establecido una relación muy cercana con todos en la casa y poco a poco, más niños llegaban. Pero estos eran todos bebés o niños muy pequeños.

A los pocos meses de cumplir los quince años, mi vida cambió increíblemente.

            El dolor de mi pecho era demasiado fuerte. Con la poca energía que me quedaba, decidí salir a tomar aire para calmar la angustia y el dolor. Mi corazón comenzó a latir a velocidades imposibles y sentía que me iba a explotar. Pero algo ocurrió. Una persona, de unos veinte años, me empujo contra la pared.

            -Dame todo lo que tenes. ¡Ya!- Estaba aterrada. Saca una navaja y me la pone en el cuello. Respiro profundo y, sin siquiera yo saber que estaba haciendo, empujo la mano con la navaja y empujo al hombre contra la pared. Un golpe seco, producto de la cabeza el hombre y el concreto, y un sonido de fractura. El gris se mancha con rojo y un poco de mi dolor disminuyo, aunque mi terror y desconcierto, aumentó.

            Temiendo que se vuelva a levantar y quiera matarme, me le adelante. Tome la navaja y atravesé su pecho. Y una, y dos, y tres, y mil veces. Mi cara y mi ropa estaban manchadas por la sangre de mi delito. Mi cuerpo empezaba a temblar, pero el extraño dolor que sentí durante tantos años se fue. Era como un milagro. Por primera vez en mi vida pude sentirme normal. Aunque sangrienta.

            “En casa me regañaran” pensé e hice algo inimaginable. Un inocente perro callejero dormía plácidamente cerca de donde yo estaba. Aun con la navaja en mano, fue en su dirección y se lo clavé una vez. Mortalmente. Lo levante y caminé hasta casa entre llanto e intranquilidad.
           
            Después de eso no pasó más. En casa creyeron que un borracho había lastimado al perro y yo quería salvarlo, pero ya no se podía hacer más. Aunque ese día descubrí la verdad. En cuanto llegue a casa, comencé a grita por Mamá Lana y Papá George. Hablé, grité. Yo lo hice. No lo pude creer, pero así fue. Ese día me di cuenta de que la vida no es la única salida. A veces la muerte te da oportunidades. Esa muerte fue la que me calmó el dolor que me aniquilaba por dentro.

            Y así fue como abrí las puertas de un nuevo mundo.


Capitulo 1

El viento gélido me sopló en la nuca. Respiré aquel aire que recorre todos aquellos barrios bajos. El aroma a sangre, muerte, mugre y pobreza me rodean. Me vuelvo a poner mi mascara de panda y me acomodo el buzo para evitar que los indigentes que poblaban aquellos callejones pudieran ver el machete que escondía. Un escalofrío me recorre la espalda devolviéndome a la realidad. Matryoshka, apresúrate.

No soy una chica mala. No le deseo el mal a nadie. Pero las cosas suceden. Yo jamás hubiera comenzado a hacer esto sola. Ni pensarlo. Pero los sucesos ocurren y cuando encuentras algo que te llena, no lo piensas dos veces antes de volver a hacerlo. Tengo derecho a sentirme completa alguna vez en mi vida. Ni siquiera completa. Tengo derecho a no sentir ese vacío que me carcome por dentro, que me inunda las entrañas y me hace llorar y deprimirme. Tengo derecho a sentirme normal, aunque no lo sea.

            Camino tres cuadras y llego a mi destino: “Carnicería Don Tito”. Este hombre es un maldito hijo de puta pedófilo. Se centra en las chicas de dieciséis y cinco años. Las mismas edades que tenían sus dos hijas cuando fueron asesinadas sus dos niñas hace muchos años, en una disputa callejera. Realmente irónico. Aprovechando la oportunidad de que Mamá Lana me envió a buscar carne de aquí, tomaré un poco más.

-Buenos días, Matryoshka. ¿Vienes por los recados para Doña Lana?- Me atiende cuando entro, Doña Susana, la mujer de Don Tito. Es una mujer encantadora, dudo mucho que realmente sepa lo que hace su marido.

-Exacto. Recientemente entró un muchacho nuevo con nosotros y no ha querido comer nada desde entonces, por eso Mamá Lana quiere hacerle una comida bien rica que no podrá despreciar- Le respondo con toda la inocencia que una chica de dieciséis años puede tener. Le sonrió y agarro la gran bolsa que me extiende.

-Muchas gracias-. Ahora que lo pienso, esto puede llegar a ser un problema. Voy a tener que esperar a que Don Tito salga del negocio para poder agarrarlo. Un sonido de campanitas me saca de mis pensamientos. El celular de Doña Susana. La escucho hablar animadamente y con un “ahora voy”, se despide.

-Bueno, Matryoshka linda, debo irme. Falta un kilo que Don Tito está cortando antes de cerrar el negocio, ¿te molestaría esperarlo?-

-Oh, no, por favor. Usted salga y no se haga problema-.

Unos minutos después de que se va, Don Tito aparece. Su mirada se posa en mí. Siento que me desnuda con la mirada, y creo que tiene intensiones de más.

-Bonita, pasa que tengo tu carne justo aquí- Me dice y luego lanza una sucia risa grave, producto de los años de fumador que tiene.

-Claro, señor-.

Dejo la carne y una mochila que trigo conmigo siempre sobre el mostrador y entro. Esto es demasiado obvio. Ningún carnicero te haría entrar por aquí. Y ninguna chica inteligente entraría. Pero yo estoy preparada para esto, no me sorprenderé. Cuando me acerco a la puerta, él se corre sin dejarla para que yo tenga que pasar junto a él. Pegada a él. Puerco. Al hacer ese abominable acto de tocarlo pasa pasar, siguiendo su juego, él me toca el culo. Carajos. Me toma del brazo y me tira contra él, cerrando la puerta tras sí mismo. En cuestión de segundos, me tira al suelo. Siento sus manos tocando mi cintura, mis pechos y manoseándome la cara. Cierro los ojos y me aguanto el asco. Me abofetea e instintivamente fijo mi mirada en él. Se quita su remera y puedo ver su grasoso cuerpo de mucho más de cien kilogramos. Pasa a desabrocharse el cinturón, y cuando termina, quiere deshacerse de mi jean. No en mi turno, idiota.

Para colmo, el estúpido se olvido de sujetarme los brazos. Aprovecho esta gran oportunidad, tomo el machete que escondía en mi buzo y lo introduzco en su cráneo. Lo giro y retuerzo, pero él ya está muerto. Fue rápido y con poco dolor para él, pero no podía hacer más. No obstante, la sangre se hizo muy presente. Siento que me di una ducha en ella. Limpio un poco el líquido espeso y caliente que tengo en el rostro con las manos, y lucho para quitarme el enorme cuerpo que tengo sobre mí, lo cual logro. Agarro unos cuchillos grandes de las mesas que se encontraban allí y comienzo a cortar a Don Tito con total dedicación. Una pierna por aquí, una mano por allá y con total amor le rebano su amigo. Primero me da asco tocarlo, pero luego me siento bien al recordar que estoy destruyendo el objeto de tortura y destrucción psicológica de tantas chicas.

Meto sus restos en una de las bolsas con restos de carne y guardo su virilidad en una bolsa. Tiro un pedazo de carne en el piso, donde está el gran manchón de sangre, para que nadie se dé cuenta. Aunque igual no interesa. A nadie le interesa esta parte de la ciudad. Somos un lugar oscuro, llena de terror que nadie quiere ver. No vive nadie decente de este lado. O eso es lo que cree el barrio rico de al lado. Ingenuos. Pero, mejor para mí. La policía no existe en este lugar. Jugamos con reglas diferentes,  y eso me beneficia.

Agarro el kilo de carne que faltaba y lo pongo con el resto, tomo mi mochila y saco la muda de ropa que llevaba dentro. Idéntica a ala anterior. No es que tenga mucha ropa, pero estos buzos y pantalones baratos nos los regalan todo el tiempo, junto con otras donaciones. Me cambio, recojo todo y salgo. La ropa ensangrentada en la basura, el pene de nuestro difunto amigo como nuevo juguete de un perro callejero y yo esquivando matones vuelvo a casa.

-Ya llegue y traje la comida- Grito mientras entro. De la nada aparecen tres niños y dos niñas de entre cinco y siete años que me comienzan a saludar y abrazar.

-Mimí, Caro, Bobby, Josh, Filin. Hola, amores-.

Dejo la comida en la cocina y veo a Mamá Lana y Papá George hablando.

-Amorcito, te tardaste, estaba un poco preocupada. ¿Te encontraste con los niños de la Señora Josefina?- Me pregunta Mamá Lana, preocupada.

-Esos “niños” tienen 18 años y son unos delincuentes. Escuche que estuvieron robando y golpeando ancianos el otro día. Los encuentro y los mato-. Ellos no lo toman con toda la intencionalidad de la palabra, pero yo lo digo enserio.

-Matry, ve a descansar un rato que luego te llamamos para la cena. Has limpiado toda la casa hoy y eso es mucho trabajo con cinco niños, dos adultos y cuatro adolescentes aquí-.

-Maya y Scott van más para el lado de adultos, pero tomaré tu oferta, Papá George-. Me rio y subo a mi habitación. Limpio el cuchillo con los desinfectantes que tengo guardados aquí y cuando todo está  guardado, me tiro en la cama a dormir un poco.

Esta no es otra historia cualquiera. Es un relato de vida o muerte. No es una ficción, es mi realidad. Es como yo lucho con las circunstancias y las paso por encima. La vida es hermosa pero siempre da golpes bajos, por eso es una hazaña vivirla.
-----------------------------

Y bueno chicos, esto es todo. Soy Pandita Gore. Nos vemos~.